Cada vez son más los peregrinos que se animan a hacer el Camino de Santiago acompañados de sus perros.

En la actualidad, muchas de las rutas que componen el Camino lo hacen posible. Eso sí, siempre que se respeten ciertas normas y se tenga en cuenta el bienestar tanto de los animales como de los demás peregrinos.

Uno de los principales atractivos de vivir esta aventura con un perro es la oportunidad de fortalecer el vínculo entre dueño y mascota. Además, es una manera de disfrutar de la naturaleza y de la espiritualidad del Camino en compañía, creando recuerdos con tu mejor amigo de cuatro patas.

Así que, si estás pensando en vivir el Camino con tu perro, en este artículo te contamos qué elementos debes tener en cuenta antes de lanzarte en esta aventura.

 

Preparativos para el Camino

Para comenzar, es fundamental asegurarse de que tanto tú como tu mascota estéis en condiciones óptimas para comenzar esta experiencia. El Camino de Santiago es una ruta exigente, con terrenos que pueden incluir subidas empinadas y descensos pronunciados. Contactar con el veterinario antes de comenzar el viaje es esencial, especialmente para determinar si tu perro está en forma para realizar una caminata tan larga y, si es necesario, actualizar sus vacunas. Además, también puedes hacerle un seguro a tu perro.

En segundo lugar, te recomendamos consultar la normativa vigente sobre la admisión de animales en albergues, hospedajes y restaurantes a lo largo del recorrido. Aunque cada región puede tener sus propias regulaciones, muchos albergues, especialmente los privados, permiten la estancia de perros, pero suelen exigir algunos mínimos. Pregunta y reserva con antelación, así, no os llevaréis sorpresas inesperadas.

Además, es importante equiparse adecuadamente para poder asegurar el bienestar del perro en todo momento. Lleva agua suficiente, comida y un botiquín de primeros auxilios con artículos específicos para animales, como repelente de insectos y crema para las almohadillas de las patas. Un arnés cómodo y una correa resistente son elementos importantes, ya que algunas partes del Camino pueden tener tramos con mucho tránsito o incluso tramos por carretera.

 

Consejos a seguir durante vuestro recorrido

El primer consejo que te damos es que no sobrecargues a tu perro. Mide bien las distancias, toma descansos frecuentes y adáptate a su ritmo.

Asimismo, ten en cuenta que las caminatas largas y sobre superficies rugosas pueden dañar las almohadillas de sus patas. Asegúrate de revisar sus patas al final de cada jornada y aplica protector si es necesario.

El tiempo meteorológico durante el Camino de Santiago es muy cambiante. Échale un ojo a la predicción cada día para proteger a tu perro ante cualquier climatología adversa. Además, los perros también pueden sufrir golpes de calor, por lo que mantenerlo hidratado es fundamental.

Aparte de la hidratación, también es importante que tu perro no coma nada fuera de lo habitual durante el Camino, ya que podría no sentarle bien.

En caso de problemas de salud o lesiones en el recorrido, ten siempre de mano el número de tu veterinario de confianza o una de las listas de las clínicas a las que puedes acudir a lo largo de tu itinerario.

 

Una vez finalicéis vuestra aventura

Debes saber que existe una Compostela Canina desde el año 2018, por lo que podrás solicitarla al finalizar tu recorrido. Podrás hacerlo de dos maneras: bien a través de la página web de Apaca o bien consultando los puntos disponibles al comienzo de las rutas jacobeas. El único requisito es presentar la credencial, es decir, el documento que sellas a lo largo de las diferentes etapas.

Asimismo, si quieres asegurarte de que tu mascota está en perfectas condiciones tras alcanzar vuestro destino, siempre podrás concertar una cita con tu veterinario.

Por lo demás, disfrutad de la experiencia.